jueves, 18 de abril de 2013

NOMBRES Y APELLIDOS:………………………… UN LORO, UN MICO… Un señor de Puerto Rico Colgó en su balcón un loro de rica pluma y buen pico, un loro que era un tesoro y a su amo costó un pico. Un vecino suyo, moro de Tetuán recibió un mico. Y a este mico, lo ató el moro en su balcón ante el loro, que así quedó frente al mico. .. Tanto y tanto charla el loro, que un día se enfada el mico, y con la furia de un toro lo embiste; se esconde el loro, rompe la cadena el mico, salta a la jaula del loro, sale el loro, pica al mico chilla el mico, grita el loro, Se asoman, al ruido, el moro y el señor de Puerto Rico. “¿Por qué no encierra a su loro?” “¿Por qué no ata bien su mico?” exclaman los dos, a coro. Y uno le echa mano al loro y el otro tira del mico. Cae el mico sobre el loro, el loro le clava el pico, los dientes rechina el mico y, asustado, muerde al loro y al señor de Puerto Rico. Este reniega del loro y jura matar al mico, mientras furibundo, el moro, provoca al amo del loro y embiste al loro y al mico. Hacia arriba vuela el loro, se escurre hacia abajo el mico, y, faltando al decoro, caen agarrados el moro, y el señor de Puerto Rico. “¡Ay, moro, si pierdo al loro!”, exclama el de Puerto Rico, y airado replica el moro: ¡¡Pagará caro tu loro, cristiano, si pierdo el mico!” Les imita arriba, el loro, muecas hace, abajo, el mico, y no se sabe si el moro es quien habla, o si es el loro, o el señor de Puerto Rico. Crece el trajín: vuele el loro, y la policía buscando el orden coge al mico al loro , al moro y al Señor de Puerto Rico. RECREACIÓN DE LA PROFESORA MARINA QUIPSE PINEDA Con cariño.

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