lunes, 26 de noviembre de 2012

LAS AVENTURAS DE PISANGO Erase una vez que vivía en el oriente un príncipe llamado Uwhuauaj Pisango que estaba caminando por la selva peruana de Iquitos inspeccionando sus dominios, cuando de pronto un extraño sopor le invadió de pie a cabeza y fue sintiendo que todo le daba vueltas y vueltas y sus ojos se ponían de colores, de colores, hasta que en eso estaba y pierde el conocimiento, era lógico, no había desayunado ni almorzado desde el día anterior, también la lógica existe en los cuentos. Al despertar en medio de la espesura no encontró el camino de regreso y se perdió. Pronto Yacarey el jefe de los jaguares hizo que lo transportaran cinco jaguares al centro de la selva donde se le aplicaría una corte marcial felina por haber irrumpido en sus dominios. En estas desventuras se encontraba nuestro buen príncipe desesperado y llorando, también llamaba a su mamá ; cuando en eso apareció un gallito de las rocas quien picoteando insistentemente las ramas de un árbol se fijó con sus pequeños ojos que algo se movía entre las ramas secas y al quedarse mirando fijamente vio que asomaba una cabeza despeinada , en eso el gallito de las rocas voló a su encuentro, al mismo tiempo que un asustado armadillo huyo y se cobijó muy junto al cuerpo del príncipe. De pronto, se escucha un gran rugido, era la señal de reunión de la corte felina y todos reunidos y sentados cuan largos eran sobre sus patas traseras inician la corte marcial en contra del intruso que ha osado traspasar sus dominios. Es hora de comérnoslo dice uno de ellos disponiéndose a saltar sobre el indefenso príncipe que yacía tendido en la hierba. Estos siempre andan así y con sus escopetas suelen cazarnos y hacernos daño, aprovechemos ahora que duerme para atacarlo antes que él nos ataque a nosotros, además ha invadido nuestros dominios y su castigo es la muerte. Así todos estaban de acuerdo en que debiera ser el almuerzo de la manada y ya se afilaban las garras y los colmillos para regalarse un buen festín con el infortunado príncipe. En eso salta el armadillo que transformándose en el príncipe legendario heredero de historias y naciones el gran Teodoro I, quien recuperando su forma humana les habla de esta manera, parad hermanos acabo de recuperar mi forma humana pues he cumplido un castigo de diez años por haber dudado de la honestidad de mi prometida y tenía que presentarse un momento así donde yo pudiera dar mi vida en defensa de un inocente y este momento ha llegado les ofrezco mi vida a cambio de la de este indefenso que yace aquí ignorante de la suerte que le espera. Así les hablaba el apuesto y sin igual Teodoro I, cuando el príncipe Uwhuauaj Pisango comienza a despertar de su desmayo y al despertar vaya menuda escenita que le esperaba y lleno de terror viendo las enormes fauces promete al siempre grande Teodoro I, la mano de su hermana y la riqueza de la producción bananera del lugar que no era poco, era inacabables sembríos de frutales, a cambio de su vida. Teodoro acepta la oferta y los jaguares ponen condiciones: Para dejar libre a Uwhuauaj Pisango, deberá traernos primero la flor de loto del río Amazonas que con su maravilloso encanto atrae a los animales mansos al lugar que uno se proponga. También Deberá conseguir también 100 feroces pirañas y traerlas vivitas. Teodoro I, acepta el pedido y parte enseguida en busca de los objetos para intercambiarlas por la vida de Uwhuauaj Pisango. En el camino, tropieza con una anciana muy mal trajeada quien le pide groseramente comida, El legendario Teodoro I, que antes era soberbio, desconfiado y orgulloso, ahora transformado en un humilde varón, comprende que la ancianita tiene hambre y que por eso actúa así , saca de su morral un juane y le brinda con mucho cariño a la ancianita, pero ésta en lugar de agradecer le quita de la mano y mirándole de mala manera se va lanzando maldiciones. De pronto mira bien, y la ancianita era el tan temido Chullachaqui que se va saltando en sus patas de cabra. Teodoro I, respira sabe que la vida es solo una y no hay que gastarla preocupándose con las circunstancias imaginarias de la vida, prosigue su camino él tiene un objetivo y debe conseguirlo, en eso se encuentra con el gallito de las rocas quien silbando vuela a los hombros de Teodoro I, y le susurra al oído que él le ayudará a encontrar rápidamente la flor de loto y de esta forma Teodoro I se hace de la flor de loto, sólo le faltan las pirañas y ellas no se ofrecerán a ser llevadas fácilmente. Estaba cavilando en eso cuando aparece el chullachaqui que transformado en una hermosa muchacha le ofrece ayudarle a sacar las pirañas pues ella misma vive en el fondo del Amazonas, por haberle brindado su comida, así con tan buenas ayudas Teodoro I, regresa rápidamente y entrega a Yacarey lo acordado, éste rindiendo honor a su palabra pues los animales son muy respetuosos de las palabras que empeñan le devuelve la vida del Príncipe Uwhuauaj Pisango. Al recibir lo pedido los jaguares con Yacarey se van al monte aullando disparados como flecha y nuestro legendario Teodoro I acompaña buena parte del camino a Uwhuauaj Pisango el hijo de la Selva, éste está decidido a entregarle la mano de su hermana, pero Teodoro I, agradece y le comunica que debe volver con su amada para vivir eternamente a su lado. AUTORA: PROF. MARINA QUISPE PINEDA I.E. 40 174 FE Y ALEGRÍA 45 cel: 959902106

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